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HISTORIA
Un profesor tiene documentos que
indican que la radio la inventó el valenciano Julio Cervera
Desarrolló la radiotelefonía sin
hilos tras investigar en Londres con Guglielmo Marconi en 1889
¿Quién es el inventor de la radio? El
italiano Marconi, respondía sin duda hasta ayer cualquier estudiante de
Secundaria. Sin embargo, la historia no es una ley inamovible, al menos
para un profesor de la Universidad de Navarra, Angel Faus, quien ha
revelado después de más de 6 años de investigación que el «padre» de la
radiotelefonía sin hilos fue el comandante de ingenieros valenciano Julio
Cervera quien tras colaborar con Marconi sacó las primeras patentes del
mundo en 1899.
Rafel Montaner, Valencia
«El inventor de la radio no es Marconi, sino el valenciano Julio Cervera
Baviera». Con esta contundencia se explica el profesor de Teoría y
Técnicas de la Información Audiovisual de la Universidad de Navarra (Unav)
Ángel Faus. Este académico, nacido en Vila-real en 1936 y que lleva más de
seis años volcado en la investigación de la historia de la radio en
España, defiende que el «pionero indiscutible en el mundo entero de la
radiotelefonía sin hilos, la radio en definitiva, fue el comandante
Cervera».
La «preocupación fundamental» de este físico y militar del cuerpo de
Ingenieros natural de Segorbe, localidad en la que nació en 1854, «era
Marruecos, -continua el experto-, territorio en el que estaba destacado y
donde su principal fijación era conseguir un rápido sistema de
comunicaciones entre las tropas». Por ello, a su regresó de la guerra
hispanoamericana de 1898 [que supuso la pérdida de Cuba y del resto de
colonias de ultramar], no dudó en solicitar un permiso de tres meses para
desplazarse a Londres y conocer de primera mano los avances en telegrafía
sin hilos con los que el ingeniero electricista Guglielmo Marconi
sorprendía al mundo.
Doce años de adelanto
Faus explica que el italiano «inventó la telegrafía sin hilos, la
transmisión de pequeñas señales o impulsos eléctricos a través del aire, y
demostró su eficacia en diciembre de 1901, pero no trabajó en la radio, la
transmisión de voz, hasta 1913, tal y como señala él mismo en un documento
de la época». «Fue el comandante Cervera, que colaboró con Marconi y su
ayudante George Kemp en 1899, quien resolvió las dificultades de la
telefonía sin hilos y obtuvo sus primeras patentes antes de que terminara
ese mismo año», revela el investigador, que tiene en su poder los planos y
patentes del inventor español.
Estas patentes de radiotelefonía sin hilos, que fueron hechas sólo tres
años después de que Marconi patentara la radiotelegrafía sin hilos, las
obtuvo Cervera a su nombre en España, Bélgica, Alemania y el Reino Unido
Las británicas son «significativas» para el investigador de la Unav, «ya
que se consiguieron sin oposición de Marconi y su entorno empresarial lo
que indica que se trata de un sistema distinto». Cervera desarrolló sus
emisiones radiofónicas en España entre 1901 y 1902, cuando según Faus
«ningún científico ni técnico en el mundo hablaba de telefonía sin hilos».
Durante esa época el militar mantiene en funcionamiento emisiones
regulares entre Tarifa y Ceuta durante tres meses consecutivos, y luego,
el 29 de diciembre de 1902 inicia desde lo alto del Cap de la Nau las
transmisiones inalámbricas que unirán por primera vez Xàbia e Eivissa.
De este modo, «establece el segundo y tercer servicio regulares de la
historia radiotelegráfica mundial, después del que Marconi puso en marcha
en el Reino Unido entre la Isla de Wight y Bournemouht en enero de 1898.
El enlace de Marconi cubría una distancia de 22 kilómetros, mientras que
los de Cervera tenían un alcance de más de 33 y 83,34 kilómetros,
respectivamente. El 22 de marzo de 1902 constituyó en Madrid la Sociedad
Anónima Española de Telegrafía y Telefonía sin Hilos, empresa en la que se
volcó al año siguiente tras retirarse del ejército para impulsar las
aplicaciones civiles de sus patente. «Sin embargo, a partir de aquí se le
pierde la pista y no se vuelve a saber nada más de su empresa», concluye
el investigador.
Mientras Marconi -quien tras rechazar el Gobierno italiano sus servicios
había encontrado en el Reino Unido el suficiente apoyo económico y
político para investigar- se convertía en el Bill Gates de la época con
más de mil patentes y en 1909 lograba el Nobel de Física, el comandante se
perdía por los recovecos de la historia tal vez, apunta Faus, «víctima de
la desidia propia de los españoles y su "que inventen ellos", que le privó
de capitales para seguir adelante».
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